De punto-com
a punto-sexo
Rita
Neubauer
Palo Alto, California,
11-jul-01
Hasta hace poco, Philip Brandes era el
típico punto-comero o dot-commer. Primero volaba alto;
después, al igual que tantos otros, su compañía fue una víctima más
de las crisis de las punto-coms. Brandes, sin embargo, no perdió el
espíritu empresarial. Creó la Adult Webmaster School (Escuela para
Webmasters de Adultos; "adulto", en EE UU, es un eufemismo para
asuntos sexuales) que, a cambio de 140 dólares, enseña a los alumnos
cómo ganar dinero con sitios de porno.
La escuela
instruye al estudiante en la creación de páginas de "galerías" con
desnudos que incluyan también un anuncio de un sitio porno de paga.
Si un usuario hace clic en el anuncio y se inscribe en el sitio, el
webmaster recibe una comisión. Brandes dice que es posible ganar
entre 500 y 2,500 dólares semanales -al menos en teoría.
Sector lucrativo
La Adult
Webmaster School es un intento más de ganar dinero en uno de los
pocos sectores del comercio internet que no sólo ha resistido sino
que es lucrativo.
Según datos de
Media Metrix, entre 15 y 20 millones de cibernautas navegan por
sitios porno cada mes. Si bien toda la industria porno supuestamente
genera 9 mil millones de dólares anuales, los expertos afirman que
los ingresos de los sitios de suscripción sólo ascienden a 185
millones de dólares anuales.
También en América Latina
Este tipo de
cifras espolean los sueños. No nada más en Estados Unidos, también
en América Latina, donde dicha industria aún es bastante joven.
Suele ser un negocio familiar en donde el dueño del sitio porno es
también el webmaster, el administrador, el diseñador web y con
frecuencia el fotógrafo. Tal es el caso de los sitios brasileños
Afrodite y RedSex.
El problema más
acuciante, sin embargo, está del lado de la tecnología, la
infraestructura y los costos. Sobre todo en el caso de las imágenes
de webcam, las más populares y rentables, las compañías deben
realizar fuertes inversiones en equipo. Mantener un sitio con
imágenes en vivo y un promedio de 5 mil visitantes diarios cuesta un
mínimo de 10 mil dólares mensuales. Y eso sin contar las licencias
de programas, el costo de los servidores y, no lo olvidemos, de las
y los modelos.
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